jueves, 8 de enero de 2009

Manresa y Montserrat - Por Ignacio Rojas Lopez



En las vacaciones fuimos a la cueva de San Ignacio con unos amigos, ese fue el lugar en el cual san Ignacio escribió el libro de los ejercicios espirituales.

Cuando llegamos hacia mucho frío(es en una montaña). Adentro era muy grande y bonito, después nos desviamos a la izquierda y entramos en un pasillo que llevaba a la cueva. Yo me sentía muy emocionado al estar en la cueva que pisó el santo de mi ex-colegio. La cueva era chica y tenia como diez sillas, cinco cada lado. Era como un mini-museo porque todas les cosas tenían vidrios adelante para la exhibición.

Después fuimos a Montserrat. Yo salí del auto, estaba mareado y con un poco de hambre, una ráfaga de viento frío entró en el auto. Salimos caminando por la vereda y pasamos por una tienda en la que vendían queso y miel y mis amigos empezaron a pedir queso para "probar".

Después fuimos a la entrada del templo y les dimos galletas a las palomas. Entramos a un lugar redondo sin techo y avanzamos por el lado asta llegar a una cola inmensa para ir a ver a la virgen de Montserrat. Avanzábamos muy lento por unas salas en las que habían tumbas.

Cuando llegamos donde la Virgen había que darle un beso en la mano. Yo me imaginé que la Virgen debería estar un poco aburrida de que le estén dando besos todo el día.

Cuando nos estábamos devolviendo pasamos por la tienda y mis amigos empezaron de nuevo. Mi mamá compro miel dura que es la que más nos gusta (ayyyy, cuánto quiero a mi mama).


Escrito por Ignacio Rojas López

miércoles, 7 de enero de 2009

El Acuario de Barcelona - por Daniela Rojas Lopez

La historia en el Acuario de Barcelona

Cuando recién llegamos teníamos que bajar por un lugar como un camino de madera en bajada con muchas plantas y a mitad de el camino había una boca con dientes de dinosaurio (de mentira por supuesto) donde te hacían meterte adentro para sacarte una foto, pero solo si querías.

Después seguías bajando y había un árbol de navidad que era donde se acababa la bajada y nos metimos por una puerta donde habían unas peceras llenas de peces, morenas... . también había otra puerta en donde había una especie de cine en el que vimos un video de los peces y qué tipo de peces había en distintas playas del mundo. Nosotros no lo pudimos ver mucho no entiendo porqué, pero no lo tenía que saber.

Después de ver muuuuuuuuuuuchisimos peces, mantarrayas, morenas y tiburones extra gigantes nos detuvimos a ver los pulpos. Habían 2 que parecían pelearse pero no estoy segura. La manera de estirarse era ¡fantástica! pero eso no era todo. lo que nos esperaba era aún mejor. Justo justito al ladito estaba lo que más me gustó de todo el viaje al museo, era una especie de túnel en el que por arriba y por al lado había una pecera más que gigantesca en la que habían tiburones, morenas, peces, mantarrayas y todo gigantescoooooo.

Lo que más me llamó la atención eran unos peces llamados pez Luna que es un pez que no tiene cola de atrás pero además tiene una aleta arriba y otra abajo en vez de una a cada lado. También me gustó que en vez de caminar te llevaba una especie de piso automático, pero lo raro era que era de madera pero igual yo prefiero de madera que uno metálico. También me gustó que los peces grandes, tiburones y mantarrayas especialmente, te pasaban por arriba. Laura los miraba impresionada como se movían pero no creo que entendiera mucho.


Después cuando salimos, subimos unas escaleras automáticas y llegamos a un lugar lleno de juegos llamado explora. Era el lugar donde mis hermanos y yo nos divertimos mucho. Habían juegos, por ejemplo, un tobogán con forma de tubo, que afuera tenía agua y te daba la impresión de estar mojándote. También había una especie de túnel que los peces te nadaban por arriba y un submarino de mentira en el que te metías y podías apretar muuuuuuuuchoos botones y palancas, etc. Y al lado habían otros juegos, más entretenidos.

A mí me gustó uno en que te nadaban mantarayas por arriba y al medio había una especie de hoyo, donde tú subías unos escalones y las podías ver desde arriba. En un lugar había una roca de mentira con partes blancas y hoyos por los lados, donde se podía meter la mano. Yo la metí, lo toqué y me di cuenta que era hielo. Al final nos fuimos.

Escrito por Daniela Rojas López

martes, 6 de enero de 2009

Vacaciones y Concesiones

Nuestras vacaciones de invierno partieron en forma curiosa.

Alicia esperaba con ansias un poco de ayuda tanto en casa como con los cuatro viajes diarios al colegio
Aparte de los dos viajes obligatorios se agregan la ida y vuelta a la hora del almuerzo (de lo contrario tendríamos que pagar 500 euros mensuales en almuerzo, algo que haría pedazos el presupuesto familiar).

El tema es que el cuerpo de mi querida esposa se puso en huelga y cayó enferma algunos días, con lo que me tocó vivir durante una semana parte del rigor que le toca a ella.
Gracias a Dios se recuperó pronto y nos propusimos hacer algunos paseos como visitar la Catedral, las Ruinas Romanas, y el Aquarium, y también prepararnos para la Navidad.



Además esto de cambiarse de país hace que uno ande medio perdido, pues ya no tienes a su proveedor de siempre y no sabes quién vende o hace qué, lo que para Navidad enreda un tanto las cosas.
Acá en España decidieron quitarle la concesión a Santa Claus (también conocido como Papá Noel o Viejo Pascuero) y se lo dieron a una especie de consorcio internacional, los Reis d'Orient (o simplemente los Reyes), dirigido por Melchor, Baltazar y Gaspar.
El servicio puntual y economías de escala de Papá Noel no fueron suficiente, acá querían a alguien que integrara a los extranjeros y que hiciera las cosas con más estilo, por lo que se decidieron finalmente por los Reis d'Orient.
Estos reyes al parecer son un tanto más despelotados que el viejo y experimentado Santa, pues en vez de entregar los juguetes la noche del 24, los entregan el 6 de enero.
Pero respetan la legislación laboral y en vez de quebrase la espalda y trabajar horas extras, se reparten el trabajo entre los tres y tienen una mejor calidad de vida, evitándose el estrés y las subidas de presión que tiene Santa Claus el 24 de diciembre.

Lo complicado fue explicarle a los niños todo este enredo, pero al final quedó claro lo siguiente: por ser este nuestro primer año acá todavía nos atiende el Viejito Pascuero, aunque estemos fuera de su ruta.
En los próximos años haremos el cambio a la modalidad local, lo que no quita que hayamos ido a visitarlos y los niños le hayan entregado unas cartas de presentación a sus majestades para que los tengan en cuenta el próximo año.