sábado, 13 de septiembre de 2008

18 Horas

Todo comenzó por un rechazo, el del certificado de nacimiento de Alicia. Nos llegó desde el Ecuador gracias a un amigo de mi suegro quien previamente se aseguró de que contara con cuanto timbre fuese necesario. Lamentablemente a los tipos del Registro Civil no les gustó.

La pregunta de cajón es ¿y qué?. Bueno, sin este certificado Alicia no tiene DNI, y sin esto yo no puedo obtener la Tarjeta de Residencia, es decir estoy a semanas de ser deportado por sudaca e ilegal más encima.
La solución, ir a Madrid al Registro Central a obtenerlo junto al certificado de matrimonio español, pues si lo pides por email o correo tarde de 3 a 4 meses, fecha en la que ya me habrían enviado de vuelta a Santiago. Eso no es todo, dada la altísima demanda de sudacas tratando de regularizar su situación, a las 9:00 AM dan 150 números, lo que hace que la gente llegue desde muy temprano en la madrugada. Nada que hacer salvo partir.

El lunes 8 estaba a punto de subirme al avión cuando me llama Alicia. Por casualidad se contactó con una amiga quien le comentó que el martes 9 era feriado en Madrid, cuando corto alcancé a recuperar unos pocos euros, en la práctica perdí los pasajes.
Nuevo intento ayer miércoles 10, esta vez con la certeza de que no era feriado ni en Madrid, ni en la calle Montera, cerca de la Puerta del Sol, donde está el Registro Civil.

El barrio es bien especial, un sector antiguo que están tratando de recuperar, prácticamente tomado por los inmigrantes ilegales de todo tipo de nacionalidades, quienes ofrecen todo tipo de productos y servicios con tal de poner pan en la mesa, desde masajes express dados por unas orientales en plena calle hasta drogas de diverso calibre, pasando por CDs pirateados y anteojos de sol.

Tipo 1AM llegué a calle Montera 18 y me encontré con Diego, Chari y su hija, unos colombianos que habían llegado poco antes. De a poco empezaron a llegar más, venezolanos, uruguayos, y otros países de la vecindad. La mayoría simpáticos, medios dormidos y dispuestos a pasar una larga noche con tal de sacar sus trámites de una vez.

Tuvimos espectáculo toda la noche, a pesar de estar a 20 metros de una estación de policía. Hubo un desfile de “mariposas de la noche” de todos los colores y nacionalidades, travestis, grupos de cabezas rapadas y neonazis, y borrachines de todas partes del mundo disfrutando de la Marcha Madrileña. Uno que otro chileno, que se identifica fácilmente gracias a la terminación característica de nuestro hablar, palabra comodín y sinónimo universal, si aún no lo adivinan hablo del “guón”.

Tipo 6AM ya éramos unas 200 personas, un verdadero muestrario de sudacas de todo tipo, en una fila que daba la vuelta en la esquina y seguía metros y metros más allá.
Finalmente a las 9 nos dieron los números, yo tenía el 2, la espera por fin iba a terminar. Fue súper rápido, en menos de un minuto estaba lista la solicitud del certificado de matrimonio, y pocos segundos después me dijeron que los datos del certificado de nacimiento de Alicia estaban incompletos, que volviera otro día… ¡HORROR!

Faltaban el número de tomo y lomo del libro del Consulado de España en Guayaquil, donde hace más de 30 años transcribieron la inscripción original de Alicia. Eso sí la niña que me atendió fue comprensiva, me dio 24 horas para obtener los datos, de lo contrario tendría que pegarme el pique a Madrid de nuevo, con espera y cola incluida.

Tenía que estar en el Aeropuerto a las 13 para no perder el vuelo, eso significaba partir para allá a más tardar a las 11:30. Por lo tanto tenía dos horas para resolver el problema y para dejarle los vales de retiro a Isabel, una amiga que nos enviaría los certificados por correo una vez que estén listos.
Hablando con Alicia decidimos pedirle auxilio a mis suegros en Chile, donde eran las 4AM, pues existía la posibilidad que los datos faltantes estuvieran en algún papel por allá, la opción de llamar a Guayaquil estaba descartada, los plazos allá podían tomar entre 2 y 6 meses para cualquier cosa.

No había caso, por más que Alicia trataba de llamar a Chile usando Skype allá no nos escuchaban, fueron tantos intentos que descolgaron el teléfono, la verdad es que a nadie le gustan las pitanzas a las 4 de la mañana.
Finalmente logramos comunicarnos al celular de mi cuñada Cristina, luego de más de una hora de hacer varios intentos, efectivamente tenían los datos, la Caballería había llegado!

La niña del Registro Civil quedó sorprendida, creo que no esperaba verme hasta dentro de varios meses más. Me quedaban poco menos de 30 minutos para ir a dejarle los papeles Isabel y partir para el aeropuerto, todo esto habiendo pasado la noche en vela y con unas ganas de ir al baño poco fáciles de contener.

Finalmente llegué al aeropuerto a tiempo, y luego de refrescarme con una chela y un bocadillo estaba arriba del avión.

Mientras el avión despegaba hice memoria de estas 18 horas en Madrid, de la que conocí el metro, la calle Montera, y a varios sudacas que la tienen bastante difícil por acá, y eso que todos son “legales”.

Por una noche compartí un poco de lo que les toca, creo que fue bueno, una buena forma de valorar y estar agradecido de lo que me ha tocado a mí.

3 comentarios:

Mariel dijo...

¡Que heavy! En todo caso todo esto te ha servido entre otras cosas para desarrollar tus talentos ocultos como escritor ó columnista... creo que estás casi a la altura de Joe Black...
saludos y buena suerte
Mariel.

Javier dijo...

las recontra cagó! misión imposible!!! buenísimo el relato! supongo que esperaste a tomarte la chela completita antes de ir al baño!

abrazo!

Patricia Cruzat Rojas dijo...

Uffffffffffffffffff....que atrozzzzzzzzzzzzzzzz.....menos mal que todo resultó a tiempo, cual película no???'

Un a´ngel de la guarad seguro te acompañó Pato!!!

Ayer estuvimos todos los que quedamos, menos Javier, en la casa de tus padres, comimos rico y nos acordamos muuuucho de ustedes, solo alivia que estan todos juntos y bien.
Besos y cariños y mucha suerte y buenaventura en todo, estamos en contacto siempre

Paty